Una escuela maneja cada día información personal de cientos de menores de edad: nombres, fotos, direcciones, teléfonos de los padres, calificaciones, asistencia y, a veces, datos de salud. Cuidarla no es solo una obligación legal. Es parte de la confianza que las familias depositan en el centro.
Este artículo es orientativo y no sustituye la asesoría legal.
El marco legal
- La Ley 172-13 sobre Protección de Datos Personales, del 13 de diciembre de 2013, protege el derecho de las personas a controlar el uso de su información personal.
- Los datos de niños, niñas y adolescentes cuentan además con la protección del Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes (Ley 136-03).
- Los reglamentos y ordenanzas del Ministerio de Educación regulan la documentación escolar de cada estudiante.
Buenas prácticas para el centro
- Pida datos solo para un fin claro: si no los necesita, no los recoja.
- Informe a las familias qué datos guarda, para qué y quién puede verlos.
- Obtenga autorización de los padres antes de publicar fotos o videos de estudiantes.
- Dé acceso según el rol: un docente ve a sus grupos, no a toda la escuela.
- No comparta listas con nombres, notas o códigos en grupos de mensajería.
- Entregue a cada familia solo la información de su propio hijo.
- Use contraseñas personales y cierre la sesión en computadoras compartidas.
- Pregunte a cada proveedor tecnológico dónde guarda los datos, quién accede y cómo los elimina si deja de usar el servicio.
¿Y los sistemas digitales de asistencia?
Un sistema digital bien diseñado puede proteger mejor que el papel: registra quién consultó cada dato, limita el acceso por rol y evita que las listas circulen por WhatsApp. Al elegir uno, pida por escrito sus políticas. Las de AsistoYA están en la política de privacidad y los términos de uso.
Si está organizando el registro diario, la guía de control de asistencia escolar incluye cómo proteger esos datos desde el inicio.